Tesla, el hombre que domesticó la electricidad. Sobre sus muchos “fracasos” y pocos triunfos
Octubre 31st, 2008 por Alberto MartinezPuede que penséis que el título no es correcto, que Tesla fue un genial inventor, y yo no os llevaré la contraria. Pero lo que si es cierto, es que, en su momento, fracasó más que triunfó. Puede que por eso ahora se le tenga tanto aprecio, puede que sea como los buenos artistas, que se descubren cuando mueren. Leer el artículo y me comentáis que os parece, ¿vale?
A Thomas Edison, que tuvo muchos aciertos, le falló el juicio a la hora de medir a Nikola Tesla. El que fue su primer empleador en EEUU dijo en una ocasión del inventor serbocroata que sus ideas eran maravillosas pero sin ninguna utilidad práctica. Es una afirmación peculiar sobre un hombre que estableció las bases de la radio, permitió el uso de la corriente eléctrica alterna o diseñó una central hidroeléctrica en las cataratas del Niágara. Sin embargo, aunque no fuese el caso de sus ideas, es probable que Tesla tuviese serios problemas con los asuntos prácticos de la vida. Si no, no puede entenderse que alguien que patentó algunas de las creaciones con mayor aplicación en el mundo moderno se pasase media vida ahogado por los problemas financieros.
Desde que llegó a EEUU, Tesla triunfó con sus inventos, pero fracasó a la hora de obtener de ellos seguridad económica. Llegó a Nueva York con una carta de recomendación para trabajar con Thomas Edison, que pronto le ofreció un premio de 50.000 dólares si lograba mejorar el rendimiento de sus dinamos. Tesla puso manos a la obra y logró superar la prueba que le había propuesto Edison. Sin embargo, cuando reclamó su premio, el inventor estadounidense le negó el dinero, afirmando que la oferta había sido, simplemente, una broma.
Abandonó el taller de Edison, pero acabó cavando zanjas para su compañía. De allí salió gracias a un invento que nunca fue capaz de venderle a su primer empleador, sus sistemas para aprovechar la corriente alterna. Quien sí vio las posibilidades de este invento fue George Westinghouse. El empresario de Pittsburgh compró los derechos de este invento por unos 60.000 dólares, más 2,5 dólares por cada caballo de potencia vendido. Poco después de recibir esta gran cantidad de dinero para la época, Tesla ya la había invertido en un nuevo laboratorio donde seguir trabajando en los inventos que se agolpaban en su cabeza. Leer el resto de la anotación »





